La importancia de jugar concentrados es tan absoluta, que es una pena que no se pueda decir nada más para avisar de ello. Se pueden escribir páginas y páginas de teoría y estrategia, pero sobre la concentración lo único que se puede hacer es avisar una y otra vez de lo importante que es.
Concéntrate, melón. Seas quien seas. Procura que todas las decisiones que tomes en una mesa sean por algún buen motivo (preferiblemente uno que aparezca en el HUD del hold’em manager). Cualquier contenido teórico se puede aprender, pero la actitud es algo que va por dentro.
Como no soy psicólogo, no puedo decir nada muy científico sobre esto, pero mis ideas principales sobre el tema son las siguientes:
Música: la música puede ser una buena manera de aliviar el tilt, o la sensación de estar haciendo algo aburrido en vez de lo que realmente te apetece (y eso te pasará con el poker en cuanto lleves unos cuantos miles de manos). Sin embargo, descubrirte a tí mismo cantando “¡La hoguera! ¡La hoguera! ¡La hoguera!” a voz en grito en medio de una sesión puede ser una señal de que algo está fallando ahí arriba. Por ello, poner música suave, o que esté en un idioma que no entiendas, puede ser mucho mejor que oír canciones cuyas letras conoces de memoria y que vas a acabar tarareando sin querer.
Agua: Dicen que lavarse la cara y/o mojarse el cuello con agua es algo que ayuda extraordinariamente a la concentración; también he leído que uno se concentra mucho mejor después de ducharse que antes, por lo que elegir el momento antes de la primera sesión para ducharnos puede ser mucho mejor que hacerlo antes de acostarse (o no, quién sabe; pero por lo menos no olerás a sudor toda la tarde, guarr@! :-P).
Tiempo: parece ser que el cerebro no está hecho para concentrarse correctamente durante demasiado tiempo; en particular, se habla de un período de una hora. Jugar sesiones de más de una hora es algo, por tanto, sub-óptimo. Aún así, es obvio que no siempre puedes hacerlo, esto dependerá del nivel que juegues, cuanto más alto más difícil es que sea viable… pero más importante será la concentración. Si puedes hacerlo, planea tus sesiones de tal forma que duren una hora, o una hora y diez como mucho. Para esto, es necesario que tardes muy poco en encontrar mesas. Si en tu sala/nivel, juntar todas las mesas que juegas te lleva 20 minutos, empezar varias sesiones al día te haría perder demasiado tiempo.
Creo que jugar sistemáticamente sesiones de 3 horas es un camino directo a la bancarrota. Sólo gente con unas condiciones naturales determinadas puede soportar eso jugando bien.
Stats: SIEMPRE hay que estar pendiente de las stats de los oponentes. No ya por el enorme valor que tiene de por sí, sino por el efecto ‘ancla’ que ejercen sobre la concentración: al obligarte a mirarlas, no pierdes el hilo de la mano y es menos probable que te desconcentres.