¡Criterio!

Posted by | Posted in Teoría del poker | Posted on 12-08-2009

Disculpad que últimamente no hayamos posteado. Yo he estado de vacaciones hasta hace nada y Sergeon lo está ahora mismo el muy ojete. Aunque creo que vuelve ya pronto. Yo vuelvo con ganas así que espero ser un poquitín más constante. Bueno, vale, lo voy a ser seguro. Un saludo a todos (¡y gracias por animarnos a seguir posteando!). El post de hoy es un poco filosófico. Puede que escriba más partes sobre la forma del razonamiento válido en poker. No basta con razonar, además hay que hacerlo con validez; aunque no basta tampoco con que el razonamiento sea válido: tiene que ser verdadero. Lo primero es un requisito. En fin, una pequeña discusión sobre por qué nunca podría ser moderador de un foro :P…

Si alguien me preguntara qué hace distinto a un juego de estrategia (como el poker o el caso de los juegos de mesa más complicados) de cualquier otro juego la respuesta que le daría sería fácil: la diferencia específica es que los juegos estratégicos se basan en que el jugador, para ser ganador, es 1) capaz de preguntarse “¿por qué hago esto?” (y si el juego es de información incompleta “¿por qué mi rival hace lo que hace?”); 2) que el motivo que se da sea el bueno.

Si bien lo segundo es lo que hace a un jugador ser más que bueno, lo primero es el único camino para llegar a serlo.

Si yo tomo decisiones puede ocurrir lo siguiente: 1) que lo haga sin motivos o razones (algo que, en realidad, ocurre mucho menos de lo que muchos piensan; podemos actuar irreflexivamente, pero eso no quiere decir que no haya motivos, en definitiva, que la acción sea irracional); 2) que tenga motivos sobre los que no ha reflexionado (lo que ocurre la mayor parte de las veces para cualquier decisión que tomamos en la vida); 3) que tenga motivos que mueven mi acción sobre los que reflexionado para someterlos a juicio en cuanto motivos de la acción.

En poker nunca puede ocurrir (1). Sería tanto como decir que hice algo sin pensar. Hombre, puede que no haya pensado mucho al hacer lo que hice, pero al menos pensé que lo iba a hacer; quizás pensé “¡al demonio! Te pago.” Al demonio era mi razón.

No era muy buena. Estaba en (2). El paso que separa (2) de (3) es el “¿por qué…?”. Es una pregunta que nunca sobra, pero sencillamente al poker no podemos jugar sin pensar el porqué de mis acciones y de las del rival. El “cómo” para nosotros siempre tiene que venir después.

La pregunta de por qué hago algo es una pregunta muy fuerte, que me obliga mucho más a la respuesta que cualquier otra. “¿Cómo?” se puede contestar con un “no sé”. Pero “¿por qué?” se tiene que contestar siempre. Por eso plantear el juego desde el “¿por qué…?” constante es garantía de mejorar, sobre todo, porque ante la incapacidad de contestar, por ejemplo, a “¿por qué el rival me apuesta aquí?”, nos entra intranquilidad, signo inequívoco de que tomamos conciencia de que no somos tan buenos como nos parece.

En realidad, no hay un solo aspecto del juego que debería quedar libre de esta pregunta. Para empezar, el primer interrogante debería ser por los motivos por los que jugamos a un juego (supongo que si la gente si se preguntara más a menudo “¿por qué juego a esto?” habría muchos menos jugadores de WoW :P Podrías encontrar motivos razonables para jugar de vez en cuando, pero nadie ahondando encontrará racional tirar el día jugando a eso, como cierto amigo al que saludo desde aquí, que Sergeon y yo hemos descubierto que, ante el dilema de estudiar, trabajar y jugar al WoW a la vez y tener que, por desgracia, sacrificar algo para poder hacerle hueco al dormir sacrificó el trabajo y luego su tiempo de estudio para exámenes, claro xD). Luego cada situación específica del juego requiere una razón igualmente, creando además una red de motivos interconectados.

Lo que hemos dicho (en resumen: 1) que en un juego las acciones se explican por motivos; 2) que los motivos tienen que estar sometidos a razones) no dice nada acerca de cómo tienen que ser esas razones (lo que podemos llamar el criterio válido para decir que un razonamiento es estratégico). Sólo dice que las hay. El criterio sólo nos diría si, por ejemplo, jugando una mano la razón que me doy es válida para jugarla de esa manera. (Un ejemplo de criterio en poker podría ser un razonamiento del tipo que OMGClayAiken desarrolla en G-Bucks, la única verdadera Lógica, en sentido filosófico, que de verdad he encontrado.) Lo que diferencia al buen del jugador que razona pero no acierta es precisamente que el primero, además de hacer razonamientos (eso que debemos hacer), los hace bien.

Hacerlos bien depende de la correcta interpretación del contexto y yo no podría hablar sobre ello, no sólo porque las situaciones son inagotables, sino porque para hablar de una situación en concreto están los foros y es lo que los hace tan importantes y ayudar tanto.

Pero ya es mucho darnos cuenta de que al poker se llega a ser bueno pensando (con un criterio, que no da por válida cualquier manera de pensar y por buena cualquier razón). Aplicar bien el criterio es lo que hay que conseguir, pero es más fundamental saber qué es tener criterio.

Post a comment