¡Concentración!

Posted by | Posted in Psicología | Posted on 23-09-2009

La importancia de jugar concentrados es tan absoluta, que es una pena que no se pueda decir nada más para avisar de ello. Se pueden escribir páginas y páginas de teoría y estrategia, pero sobre la concentración lo único que se puede hacer es avisar una y otra vez de lo importante que es.

Concéntrate, melón. Seas quien seas. Procura que todas las decisiones que tomes en una mesa sean por algún buen motivo (preferiblemente uno que aparezca en el HUD del hold’em manager). Cualquier contenido teórico se puede aprender, pero la actitud es algo que va por dentro.

Como no soy psicólogo, no puedo decir nada muy científico sobre esto, pero mis ideas principales sobre el tema son las siguientes:

Música: la música puede ser una buena manera de aliviar el tilt, o la sensación de estar haciendo algo aburrido en vez de lo que realmente te apetece (y eso te pasará con el poker en cuanto lleves unos cuantos miles de manos). Sin embargo, descubrirte a tí mismo cantando “¡La hoguera! ¡La hoguera! ¡La hoguera!” a voz en grito en medio de una sesión puede ser una señal de que algo está fallando ahí arriba. Por ello, poner música suave, o que esté en un idioma que no entiendas, puede ser mucho mejor que oír canciones cuyas letras conoces de memoria y que vas a acabar tarareando sin querer.

Agua: Dicen que lavarse la cara y/o mojarse el cuello con agua es algo que ayuda extraordinariamente a la concentración; también he leído que uno se concentra mucho mejor después de ducharse que antes, por lo que elegir el momento antes de la primera sesión para ducharnos puede ser mucho mejor que hacerlo antes de acostarse (o no, quién sabe; pero por lo menos no olerás a sudor toda la tarde, guarr@! :-P).

Tiempo: parece ser que el cerebro no está hecho para concentrarse correctamente durante demasiado tiempo; en particular, se habla de un período de una hora. Jugar sesiones de más de una hora es algo, por tanto, sub-óptimo. Aún así, es obvio que no siempre puedes hacerlo, esto dependerá del nivel que juegues, cuanto más alto más difícil es que sea viable… pero más importante será la concentración. Si puedes hacerlo, planea tus sesiones de tal forma que duren una hora, o una hora y diez como mucho. Para esto, es necesario que tardes muy poco en encontrar mesas. Si en tu sala/nivel, juntar todas las mesas que juegas te lleva 20 minutos, empezar varias sesiones al día te haría perder demasiado tiempo.

Creo que jugar sistemáticamente sesiones de 3 horas es un camino directo a la bancarrota. Sólo gente con unas condiciones naturales determinadas puede soportar eso jugando bien.

Stats: SIEMPRE hay que estar pendiente de las stats de los oponentes. No ya por el enorme valor que tiene de por sí, sino por el efecto ‘ancla’ que ejercen sobre la concentración: al obligarte a mirarlas, no pierdes el hilo de la mano y es menos probable que te desconcentres.

Varianza e impacto psicológico

Posted by | Posted in Psicología | Posted on 15-09-2009

Seguramente no sean tantos los jugadores que tengan plena conciencia de la varianza del poker. En realidad, podríamos decir que casi todos sabemos que la varianza existe, e incluso podemos entenderla matemáticamente; pero eso no es tener plena conciencia.

Seguramente lo realmente clave en la comprensión de la varianza sea tener experiencia de su tremendo impacto psicológico (a la vez que lo fundamental sea controlar ese impacto). Lo cierto es que el resultado de la varianza, o, en general, la cantidad ganada (toda vez que siempre en tramos finitos el resultado siempre está afectado por ella) que nos marca el Hold’em Manager bajo la estadística “$” es siempre algo no real, si estamos dispuestos a asumir, como deberíamos, que la ganancia de derecho (es decir, el “$EV”) es mucho más real que la ganancia de hecho. “Real”, por supuesto, no se usa aquí en el sentido de que yo pueda comer con mis “$EV”, sino en un sentido técnico evidente.

Los jugadores de poker que tienen claro que se han de fiar de su “$EV” más que de su “$” saben bien que la varianza impacta. En realidad también el ”$EV” se ve afectado en tramos cortos, si tenemos en cuenta que nuestra estrategia puede tener EV+ a largo plazo, y sin embargo, verse afectada por la distribución de cartas en tramos cortos. Pero todos tenemos ya más o menos claro que debemos tomar nuestros “$EV” en tramos largos como algo más definitivo que los meros “$”, especialmente ahí donde se aprecia una desviación anómala entre una y otra línea. Vamos, que si mi línea de EV me marca -5.000bb y mi línea de ganancia 2.000bb en 100.000 manos no debería estar demasiado satisfecho con mi juego (y, sin embargo, serán muchos los que se empeñen en decir que son ganadores a pesar de todo; no digamos ya en tramos cortos), por mucho que si el dato fuera inverso no podría gastarme el dinero en el sueño de mi vida, un jetpack.

Como digo, todos los que jugamos al poker regularmente y hemos leído o nos han enseñado lo mínimo sabemos que la varianza existe; lo genial es saber que no es real, en el sentido mencionado arriba. Lo que sí es real es el impacto psicológico. Y puede ser un impacto devastador.

Yo, que estoy viviendo uno de esos maravillosos momentos en los que todo lo que puede salir mal sale mal, he tomado conciencia de la varianza de una manera poco agradable, la verdad. Lo que tengo que hacer ahora es superar su desgaste psicológico, habiendo sido este el objetivo de unas vacaciones de las mesas (y del blog también ), controlar el tilt (tampoco había nunca tomado conciencia de cómo son mis estados de tilt; Sergeon sabe que grito, maldigo y blasfemo constantemente cuando juego pero eso no es una señal de tilt) y jugar cuantas más manos mejor. La única manera de salir de las malas rachas rápido y que no nos derroten psicológicamente es esa: jugando muchas manos, siempre y cuando no tengamos un problema estratégico que hay que subsanar previamente (me refiero a leaks tremendos detectados en nuestra base de datos, puesto que leaks todos tenemos) y seamos capaces de controlar el tilt.

Bajar de nivel también es importante por una razón psicológica. Las cantidades nos asustarán (o enfadarán) menos, incluso siendo ganadores en el nivel superior, y nos aseguramos que sea más difícil que nuestra estrategia válida se vea perjudicada por factores psicológicos.