Padres y poker: 1
Posted by | Posted in general | Posted on 30-05-2009
J. Carreño escribió un artículo sobre este tema; la discusión en la página principal de póquer-red es muy interesante. Además, Carreño enlaza directamente este hilo del foro de la misma página, también repleto de contenido interesante.
Personalmente, tengo la suerte de que mis padres no llevan mal mi relación con el poker. Es posible que sea porque nunca he tomado decisiones demasiado estúpidas (o nunca se han enterado), o por su manera de ser. Hay padres que no llevan bien que sus hijos jueguen por dinero, y esto hace que algunos jugadores tengan multitud de problemas a la hora de hablar de esto con sus padres, o de mantener la convivencia con sus padres una vez éstos saben que juegan al póquer.
Como segunda nota personal, decir que aunque soy bastante joven (tengo 24 años), actualmente vivo con dos amigos y pago por mi cuenta todos mis gastos, gracias al poker por cierto. Si bien creo que la condición de un emisor no tiene relación ninguna con la validez de su mensaje, sí quiero que quede claro que lo que sigue no son los exabruptos de un niño rebotado porque sus padres le han cortado intenné.
Este artículo se centra, evidentemente, en gente que vive con sus padres, es mayor de edad, y depende económicamente de sus padres. Esto suele querer decir que se trata de universitarios. Supongo que puede contener alguna idea razonable sobre cómo plantear estas situaciones cuando ya no necesitas apoyo económico, pero esa es una situación mucho más fácil de llevar.
La mayoría de consejos que leo de gente mayor respecto de este tema es “no le ocultes a tus padres que juegas al poker”, “no tienes derecho a ocultarles nada a tus padres”, “si ocultas que juegas al poker es porque en el fondo a ti te parece que está mal…” etc. etc.. Bien, cada uno sabe cómo están las cosas en su familia, y todo eso, pero así por regla general para los casos en que puede surgir un posible conflicto, estos consejos me parecen una serie de soberanas soplapolleces. Si sabes –porque les has comentado de refilón que un amigo tuyo juega, o que has estado jugando por diversión, o que has comentado con él que unos amigos tuyos fueron al casino, por cómo hablan del póquer cuando sale el tema por cualquier motivo… etc. etc.- que tus padres se van a poner histéricos y no van a atender a razones si les dices que el poker es tu hobby, la cosa es muy sencilla, no lo hagas. ¿Le cuentas a tu madre cada videojuego al que juegas, cada libro que lees, cada chica con la que vas, cada borrachera que te coges o cada paja que te haces? Seguro que no. Y si alguien espera de ti que lo hagas no tiene ni media neurona.
Está muy bien querer que tu hijo juegue al fútbol en vez de al poker, que toque el violín en vez de la batería, que estudie derecho en vez de historia, que tenga una novia morena en vez de rubia y que se vista como a ti te gusta. Pero imponerlo, en cambio, está mal. Y sí, siempre puedes echar de tu casa a tu hijo por estudiar medicina o castigarle sin salir con sus amigos durante seis meses porque decide que va a estudiar una carrera que no te gusta (caso verídico), pero entonces deberías haberte comprado un tamagotchi, que ensucia menos. Nadie tiene derecho a decirte cómo tienes que ser feliz.
En cuanto a los prejuicios que tiene la gente sobre el poker, me gustaría llamar la atención sobre dos cosas: 1-prejuicios tenemos todos sobre todas las cosas, buenos y malos. No son nada mágico ni invencible. La gente tiene prejuicios sobre el poker porque no lo conoce, por nada más. Si algo de pronto aparece en tu vida, tienes que hacer lo posible para conocerlo, al menos si pretendes opinar sobre ello. 2-Todos tenemos derecho a tener opiniones arbitrarias sobre cosas que no conocemos –entre otras cosas, porque es imposible no tenerlas-, pero tomar decisiones en base a ellas, en cambio, es injustificable.
Ahora voy a comentar algunas frases sobre este tema que he leído por ahí, tal vez sea una manera más eficaz de plantear estas cuestiones:
“No creo que los padres seamos una “especie diferente” recelosa e incapaz de comprender nada de lo que hacen nuestros hijos pero es fácil comprender que nos preocupe una actividad que aísla durante horas a nuestros hijos, en la que se maneja mucho dinero y que tiene tan mala prensa. Si se nos explica de qué va el asunto, (…) se descorre el velo de misterio que tiene el juego supongo que será más sencillo aceptarlo como una actividad más.
Otra cosa diferente es ver que un hijo permanece absorto y alienado frente a la pantalla descuidando el resto de sus compromisos (estudios, trabajo o vida social) presentando cambios de humor y una tensión constante que va más allá de lo que puede suponer una afición, en ese caso no creo que deba sorprender que surja la inquietud y el rechazo frontal ante el póquer, los chats o el bordado yugoslavo“.
(Yunka en este hilo de póquer-red)
El primer párrafo tiene el problema de que, sencillamente, no es cierto. Hay gente incapaz de pensar más allá de su pequeño esquema mental, con 20, 40, 60 y 80 años, y que sencillamente no se va a esforzar en entender nada. Hay gente que no es razonable, y este artículo está escrito pensando en casos así. Cada uno conoce relativamente bien a sus padres, y sabe cuando explicarle lo que es la EV o enseñarle el HM o tus ganancias (suele ser mala idea hacer eso) puede tener efectos positivos o negativos.
El segundo párrafo suena muy razonable; el problema es que “absorto y alienado” se está cuando se juega al póquer, se estudia, se hacen pesas o cualquier otra cosa que se haga en serio: cualquier actividad que se realice seriamente requiere salir de uno mismo. En cuanto a ‘descuidar las obligaciones’, evidentemente descuidar tus estudios porque te pasas las horas jugando al póquer no está bien, especialmente si encima te cuesta dinero o no ganas una mierda. Más allá de eso, no veo qué diferencia hay en perderlas jugando a otra cosa, yendo a la playa o leyendo.
¿¡Cómo?! ¡¿Leyendo?! ¡Pero si eso es curturizarse! ¡Eso es mu-importante! Sí bueno, pero no sé por qué sospecho que no dedicas tus 6 o 7 horas de ocio diario a leer a Kant (cosa que por cierto yo sí hice en su momento, durante varias semanas de mi vida). Hay gente que todos los días juega dos horas al día al buscaminas, o sale a pasear, o se prueba todo su armario 15 veces, o queda con su novia cada día durante horas, y no pasa absolutamente nada. Es tan digno como leer literatura o estudiar matemáticas. Indigno es ser mezquino y tratar mal a los demás. Sólo eso. Está muy bien leer a Kant, a Sade, a Joyce, a Ángel González o a quién te venga en gana, pero creerte que eres más listo o más valioso por hacer algo así –o que tu hijo lo va a ser-, es una muestra de profunda estupidez y de haber leído muy mal, muy poco, o las dos cosas. Si además a eso se le añade un poco de sana ‘cultura humanista’, según la cual haber leído el Ulises es ‘ser muy culto’, pero saber qué es el Teorema de Bayes o el Nash equilibrium, pues se termina formando una empanada mental verdaderamente lamentable, desgraciadamente muy común en los padres y educadores de nuestra época.
Por otro lado, si yo le oculto a mi padre que juego al poker, puede que sea porque el poker es malísimo o porque sencillamente valoro la intimidad de mi vida privada, porque no quiero problemas o porque me da vergüenza; motivos todos ellos muy legítimos y que cualquiera tiene derecho a hacer suyos.
Si un padre es listo y descubre que su hijo lleva jugando meses al poker a escondidas, sospechará que el poker es muy malo y además luego pondrá en google “poker” + “teoría” (sí, hemos acordado que es listo, así que es de esperar que no ponga “jugar poker” o “poker”), verá lo que hay y sacará sus propias conclusiones. Que el 99% de la gente no haga eso no quiere decir que no sea su deber hacerlo, al menos si tienen la irresistible necesidad de opinar sobre la vida privada de los demás.
Sigamos:
“Es cierto que hay muchos padres que son imbéciles y que quizás deberían haberles esterilizado por el bien de la humanidad, pero normalmente cuando dicen las cosas es porque tienen más experiencia, conocen a sus hijos, y saben que lo que puede sonar muy interesante y atrayente, cansa a los tres días o no es como el hijo pensaba. Y se encuentra con dos o tres años perdidos, sin estudios, viviendo en casa, en paro, manchando las sábanas de su cama el fin de semana con la novia y sin saber qué hacer en el futuro“.
Esta frase es de Spainfull, compañero moderador del foro de póquer-red, que también está citada en el conocido artículo de Carreño y que pertenece a este hilo. La frase es completa y absolutamente obvia, y tiene toda la razón del mundo: el problema es que no tiene nada que ver con el poker. Si eres un vago, pues eres un vago, la culpa no es del facebook, del messenger, del poker ni de la pleiesteision, es tuya, vago. Y si, padre, tu hijo se pasa el día haciendo el vago, pues una de tres: O le castigas de alguna manera, o le echas de casa, o le dejas que se siga tocando los cojones. Lo único razonable es lo primero, claro.
Lo que no puede ser es que si tu hijo juega al poker dos horas al día esté muy mal, pero que si juega al tenis esté muy bien. Eso no tiene nada que ver con ser un vago, eso es un problema de gustos personales. Si es a tí al que le gusta más el tenis, pues te compras una raqueta y juegas, pero no le impones tus gustos a los demás. No hay pretensión más absurda ni más fascista, en el sentido más profundo de la palabra, que tener hijos con la idea de que sean iguales que tú.
Una posible objeción sería:
“Es que el poker preocupa a los padres porque tiene que ver con el dinero y la ludopatía. Eso no pasa con el tenis. El poker es destructivo”.
Bien, cuando tengas claro que tu hijo es ludópata, lo mandas a un psiquiatra. Hasta entonces, tú juegas al tenis y tu hijo a lo que él quiera, si es mayor de edad -y si no también, mientras sea algo que puedan hacer por ley los menores de edad-. Potencialmente, cualquier cosa es destructiva, si alguien termina mal con el poker, sin duda es culpa suya o de sus circunstancias, no tiene nada que ver con el poker en sí. Todas las malas decisiones son destructivas; por otro lado, yo puedo decidir ser feliz llevando una vida de mierda, viviendo en un cuchitril y trabajando de teleoperador antes que ser abogado, y nadie tiene derecho a decirme nada. Además, que el poker sea destructivo es materialmente falso: sencillamente no suele ser el caso. En la mayoría de los casos es un vicio estúpido que cuesta dinero; pues como el tabaco. Y en los pocos casos en los que alguien juega seriamente, con disciplina, estudiando suficiente teoría y tomándoselo en serio, no es destructivo en absoluto.
Y dinero hay en todo los aspectos de la vida, sencillamente en el poker los intercambios de dinero están cristalizados, mientras que los intercambios de valor están ocultos, eso es todo. Cuando pierdes al póquer, por supuesto que has perdido dinero, pero has pagado X por la posibilidad de ganar X+Y (Y puede ser negativo si la jugada es mala, por cierto). Es un pago. Si tú pagas 2$ para jugar una partida de billar, no piensas haber “perdido” 2$, porque has comprado con ello la partida de billar. En el poker, al comprar la probabilidad de ganar más dinero, esta compra resulta intangible, pero por lo demás no deja de ser un pago, como cualquier otro tipo de pago.
Decidir ‘comprar’ por todo tu bankroll es ser un imbécil, porque estás gastando por encima de tus posibilidades. Por lo demás, entre gamblear el bankroll o gastarte el 80% de tu sueldo en un abrigo de piel carísimo no hay ninguna diferencia: estás comprando algo que no deberías.
“Pero es que poker produce ludopatía”.
No, eso es falso. Infórmate mejor.
La semana que viene, más.
