Varianza e impacto psicológico

Posted by | Posted in Psicología | Posted on 15-09-2009

Seguramente no sean tantos los jugadores que tengan plena conciencia de la varianza del poker. En realidad, podríamos decir que casi todos sabemos que la varianza existe, e incluso podemos entenderla matemáticamente; pero eso no es tener plena conciencia.

Seguramente lo realmente clave en la comprensión de la varianza sea tener experiencia de su tremendo impacto psicológico (a la vez que lo fundamental sea controlar ese impacto). Lo cierto es que el resultado de la varianza, o, en general, la cantidad ganada (toda vez que siempre en tramos finitos el resultado siempre está afectado por ella) que nos marca el Hold’em Manager bajo la estadística “$” es siempre algo no real, si estamos dispuestos a asumir, como deberíamos, que la ganancia de derecho (es decir, el “$EV”) es mucho más real que la ganancia de hecho. “Real”, por supuesto, no se usa aquí en el sentido de que yo pueda comer con mis “$EV”, sino en un sentido técnico evidente.

Los jugadores de poker que tienen claro que se han de fiar de su “$EV” más que de su “$” saben bien que la varianza impacta. En realidad también el ”$EV” se ve afectado en tramos cortos, si tenemos en cuenta que nuestra estrategia puede tener EV+ a largo plazo, y sin embargo, verse afectada por la distribución de cartas en tramos cortos. Pero todos tenemos ya más o menos claro que debemos tomar nuestros “$EV” en tramos largos como algo más definitivo que los meros “$”, especialmente ahí donde se aprecia una desviación anómala entre una y otra línea. Vamos, que si mi línea de EV me marca -5.000bb y mi línea de ganancia 2.000bb en 100.000 manos no debería estar demasiado satisfecho con mi juego (y, sin embargo, serán muchos los que se empeñen en decir que son ganadores a pesar de todo; no digamos ya en tramos cortos), por mucho que si el dato fuera inverso no podría gastarme el dinero en el sueño de mi vida, un jetpack.

Como digo, todos los que jugamos al poker regularmente y hemos leído o nos han enseñado lo mínimo sabemos que la varianza existe; lo genial es saber que no es real, en el sentido mencionado arriba. Lo que sí es real es el impacto psicológico. Y puede ser un impacto devastador.

Yo, que estoy viviendo uno de esos maravillosos momentos en los que todo lo que puede salir mal sale mal, he tomado conciencia de la varianza de una manera poco agradable, la verdad. Lo que tengo que hacer ahora es superar su desgaste psicológico, habiendo sido este el objetivo de unas vacaciones de las mesas (y del blog también ), controlar el tilt (tampoco había nunca tomado conciencia de cómo son mis estados de tilt; Sergeon sabe que grito, maldigo y blasfemo constantemente cuando juego pero eso no es una señal de tilt) y jugar cuantas más manos mejor. La única manera de salir de las malas rachas rápido y que no nos derroten psicológicamente es esa: jugando muchas manos, siempre y cuando no tengamos un problema estratégico que hay que subsanar previamente (me refiero a leaks tremendos detectados en nuestra base de datos, puesto que leaks todos tenemos) y seamos capaces de controlar el tilt.

Bajar de nivel también es importante por una razón psicológica. Las cantidades nos asustarán (o enfadarán) menos, incluso siendo ganadores en el nivel superior, y nos aseguramos que sea más difícil que nuestra estrategia válida se vea perjudicada por factores psicológicos.

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